El victimismo, una visión alternativa.

Últimamente veo que hay diferentes maneras de supervivencia que son demonizadas en lugar de ser comprendidas. Una de ellas es el victimismo. Tiene muy mala prensa por eso hoy quiero ofrecer una visión alternativa.

No para justificarlo, si no para realmente entender lo que está ocurriendo y también poder cambiarlo si a veces caemos en este hábito que al final nos deja a expensas de lo que ocurre fuera de nuestro control.

 

Qué es el victimismo:

Podríamos encuadrar el victimismo como una conducta en el que la persona genera una narrativa donde no existe responsabilidad ni culpa en uno si no que simplemente se ejerce una queja constante sobre lo que nos ocurre.

Hay situaciones en las que es obvio que somos una víctima y no es de esos casos de los que hablo.

El objetivo del victimismo es restarnos culpa y evitarnos la responsabilidad de tener que actuar si nos da miedo algo. Más allá de que todos estemos pensando en esa persona que siempre se las apaña para sentirse víctima de las circunstancias, quiero que pensemos en lo que implica realmente el victimismo.

Es cierto que nos da la ganancia de evitarnos culpa y responsabilidad sobre nuestra vida y acciones. Pero en contra partida nos deja sin control y sin posibilidad de actuar, es decir, nos genera mucha indefensión e incertidumbre.

En realidad, las personas no nos victimizamos para dar pena o porque sea la mejor estrategia. Nos victimizamos porque sencillamente no tenemos sentido de agencia y no hemos desarrollado las capacidades para hacernos cargo de aquello que nos ocurre.

 

Agencia y responsabilidad:

Y… ¿Qué es la agencia? Es básicamente, la capacidad de actuar intencionalmente respecto a aquello que nos ocurre. La percepción de que nuestras acciones importan y que tenemos poder y control sobre nuestro destino. O dicho de otra manera, la agencia nos da responsabilidad pero también nos da libertad, poder y tranquilidad.

Porque no importa lo que me ocurra que siempre puedo responder y actuar en consecuencia. Y es que eso es exactamente la responsabilidad: La habilidad de responder.

El problema surge que ese sentido de agencia varía mucho de persona a persona. Normalmente esa agencia se desarrolla en la niñez gracias a que nuestros padres nos muestran que podemos actuar respecto a lo que nos pasa.

La agencia se puede ver alterada en diferentes situaciones. Por ejemplo, si mis padres no me dejan equivocarme y aprender de mis errores yo empezaré a desarrollar un sentido de agencia bajo, porque no tengo la oportunidad de responder a aquello que me pasa.

Y en casos más graves es posible que me vea envuelto en situaciones de indefensión, donde el maltrato y abuso constantes no me dejan una escapatoria y de forma repetida acaban generando la percepción de que haga lo que haga no voy a cambiar mi destino.

Sin embargo, si desde pequeño puedo equivocarme, aprender y desarrollar estrategias para los retos que me va lanzando la vida, mi sentido de agencia será elevado.

 

Todo esto no quiere decir que sea algo fijo e inmutable. Todos podemos desarrollar nuestro sentido de agencia gracias a otras experiencias y en especial con vínculos seguros que nos enseñan a desarrollar esta capacidad.

Espero que te haya gustado esta reflexión y te deseo que pases un buen día.

Un fuerte abrazo 😊