La pérdida de identidad en la enfermedad.

(nadie nos prepara para esto)

La enfermedad, tenga la forma que tenga, supone mucho más que un hueso roto, una gripe o un cáncer. Cualquier enfermedad incluye un sufrimiento que afecta a nuestra capacidad de interactuar en el mundo y de expresar nuestro ser.

Hoy quiero hablar de cómo sobrellevar esa pérdida de identidad y el impacto que puede tener en nuestras vidas. Para que así seamos más compasivos con las personas que sufren.

 

Todas las enfermedades son psicosomáticas:

No importa que tengas una pierna rota o el COVID, todas las afecciones físicas implican un sufrimiento humano y todo sufrimiento humano a su vez puede desencadenar o facilitar la aparición de afecciones físicas.

De esta manera, propongo que tengamos un cambio de mirada. Una mirada más amplia que vea a la persona y como ésta se desenvuelve en el mundo.

Sin ir más lejos yo mismo esta semana he experimentado esta pérdida de identidad por varias afecciones físicas simultáneas. En primer lugar y debido a una lentilla que no conseguía sacar de mi ojo, empecé a tirar con dedos e incluso pinzas y me hice mucho daño. Luego para colmo tuve un catarro y una intervención odontológica lo cual todo ocurrió en un lapso de 3 días.

No digo esto para victimizarme, sino para compartir mi experiencia. Todo esto no solo significó un ojo tuerto, una endodoncia y un simple catarro.

El bajón de energía, la falta de capacidad de hacer bien mi trabajo o de poder hacer las actividades que me llenan y la sensación de malestar y dolor me pusieron en una situación de vulnerabilidad.

Aparecía frustración, tristeza y cierto vacío por no poder hacer lo que siempre hago.

Por suerte tengo un círculo cercano que me apoyó y me ofreció sostén cuando más lo necesitaba.

 

Cuando la red falla:

Pero… ¿qué pasa cuando la red falla? O ¿cuando la enfermedad es crónica o terminal…?

La situación de vulnerabilidad se extiende en el tiempo y la identidad de la persona se va desdibujando como un castillo de arena en la playa con el paso del tiempo.

Escuchamos consejos de que hay que ser agradecidos, mirar el lado bueno y no centrarse en la enfermedad.

Pero… nos olvidamos que toda esta situación implica un duelo. Un duelo por la persona que ya no puedo ser, las cosas que ya no puedo hacer, o las personas que no se quedan a mi lado.

Dependiendo de la gravedad de la enfermedad esto puede tener un alcance mayor o menor. Pero siempre tiene un impacto.

Yo por suerte en una semana o dos estaré como nuevo y volveré a “ser yo”.

 

Para mí ha sido una semana de reflexión en la que he pensado sobre todo en mis pacientes. Personas que acompaño en su sufrimiento y que trato siempre de ser su apoyo.

Muchos no tienen red social y llevan mucho tiempo sufriendo.

Desde aquí os mando un fuerte abrazo a todos y espero que seamos más sensibles al sufrimiento de los demás, no sabemos todo el alcance que puede tener.

Feliz sábado.