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La utilidad de la tristeza en una sociedad tristofóbica.
En nuestra sociedad existe una posición generalizada respecto a la tristeza. Se cree que no sirve para nada, que no te lleva a ningún lado, pero hoy vengo a desmentir esa creencia.
La tristeza en nuestra sociedad:
Se suele decir que llorar no traerá de vuelta a un ser querido. Que no sirve para nada estar triste por algo que ya ha sucedido. Cuando vemos a una persona que está triste le decimo que es negativo y que debería mirar el lado bueno de las cosas. Pensar en positivo.
Es cierto que es posible quedarse anclado en una emoción como la tristeza. Pero negarla e invalidarla por completo tampoco parece una solución.
Los consejos que solemos dar a una persona que tiene depresión por ejemplo son que salga más, que haga ejercicio o directamente lo anestesiamos con fármacos.
Si es un hombre le diremos que tiene que ser fuerte, y si es una mujer le diremos que es demasiado sensible. Invalidando siempre algo que es inherente al ser humano como la emoción de la tristeza.
Lo que vengo a compartiros hoy es que la tristeza tiene una utilidad personal y social, y que no debemos tratar de taparla o fingir.
La utilidad de la tristeza:
La verdad es que nos creemos muy listos a la hora de desdeñar partes de nuestro diseño como seres humanos. Las emociones llevan con nosotros mucho más que la corteza prefrontal, donde residen las funciones cognitivas superiores y la supuesta “razón”, y es por algo.
La realidad es que nuestra corteza prefrontal, el intelecto, es altamente ineficiente por el tiempo de procesamiento que requiere.
Sin embargo, las emociones nos hablan a través del cuerpo mucho antes de que podamos procesar y pensar sobre lo que está pasando.
Imaginaros esto: Estamos en la sabana africana y escuchamos el ruido de una rama romperse, inmediatamente y sin saber por qué nos ponemos alerta y algunos salimos corriendo. Cuando ya estamos a salvo vemos a lo lejos como uno de nosotros está siendo devorado por leones. Los que hicimos caso a nuestra emoción nos salvamos.
Las emociones nos ponen en movimiento y nos llevan a la acción mucho antes de que le metamos razón al asunto. Y esto es muy útil. Además procesan información de una forma en la que no somos conscientes al contrario de cuando usamos nuestra corteza prefrontal.
Pero volviendo a la tristeza, la utilidad reside en que nos para en seco, nos ayuda a procesar la pérdida y es el síntoma que nos habla de que aquello que hemos perdido era muy importante.
Gracias a la tristeza podemos crear un recuerdo de una persona que era importante para nosotros, nos sirve para liberar esa emoción y el choque que conlleva una pérdida.
Y pensando en la utilidad social de la tristeza, podríamos pensar en la mayoría de artistas que utilizaron la melancolía, la tristeza y el dolor como inspiración para crear sus obras y canciones.
A su vez el producto que crean estos artistas nos sirve a nosotros para conectar con nuestra propia emocionalidad y ayudarnos a transitar la vida.
No me pondré muy pesado porque siempre hablo de la importancia de no negar ninguna emoción. Básicamente porque la emoción que no es sentida o expresada no desaparece, sigue con nosotros y, si se acumula en el tiempo, puede ser la causa de muchas enfermedades “sin explicación médica”.
Solo espero que cada vez más validemos todas nuestras emociones y podamos normalizar el estar triste y además usar esas emociones que esconden tanta sabiduría a través de miles de años de evolución.
Un fuerte abrazo y feliz sábado.