- Antifrágiles
- Posts
- Los hábitos... ¿Lo son todo?
Los hábitos... ¿Lo son todo?
Una mirada crítica.
Desde siempre se ha dicho que somos lo que hacemos de forma repetida. Desde Aristóteles hasta James Clear con su libro Hábitos Atómicos se habla de la importancia de los hábitos y el impacto que tienen en nuestra vida.
No seré yo quien niegue su importancia, pero quizás es una simplificación y por eso quiero ahondar en ello con una visión crítica.
Culpabilización e individualismo
El principal problema que veo es este: Vemos a un montón de influencers y de profesionales que nos dicen que no estamos haciendo lo suficiente, que no estamos haciendo lo correcto o que lo estamos haciendo, pero mal.
En definitiva, es muy fácil decir cuál sería la rutina perfecta para nuestra “optimización” como seres humanos. Ya sea la salud, la productividad o el cuidado.
El problema es que este bombardeo genera mucha culpa en las personas que no consiguen mantenerse al día y optimizados como si fuéramos el último antivirus.
La realidad es que no podemos generalizar con los hábitos y además no todo depende de uno mismo. Existen factores contextuales como la familia, el tiempo que tengo que dedicar a mi trabajo o el poco acceso a aquello que sería tan beneficioso para nosotros.
Esto pone todo el peso en el individuo y nos olvidamos de que vivimos en comunidad, en sociedad. De modo que esos consejos sobre hábitos se vuelven crueldad cuando no tenemos en cuenta el la situación individual de cada persona.
Exigencia y la “checklist”
Otro problema relacionado es que muchas rutinas o hábitos se convierten en una exigencia que si no completamos nos sentimos culpable. Más allá de tener en cuenta la situación de cada uno también es relevante cómo implementamos los hábitos.
Ya que no es lo mismo realizar ejercicio físico desde la carencia y la exigencia porque si no me veo bien no me siento bien conmigo mismo… a hacerlo desde la coherencia de simplemente querer cuidar mi salud y de paso verme bien. Los hábitos pueden volverse de este modo una forma de maltrato que nos infligimos, como si fuéramos algo a optimizar, un trabajo a completar, o una obra a perfeccionar.
Nos ponemos listas interminables de tareas que nos abruman y nos hacen sentir que nunca llegamos. Porque seamos realistas… SIEMPRE se puede hacer más. Y la verdad que ya que todo el mundo habla de hacer más yo me pregunto por qué no nos planteamos si quizás hacer menos sea la respuesta.
Coherencia y amor propio
Con esto no quiero fomentar la vaguería ni mucho menos, simplemente hacernos reflexionar sobre el modo en el que implementamos hábitos y como nos tratamos en ese proceso.
Por supuesto que somos lo que hacemos de forma repetida, y hacer ejercicio es bueno para ti. Pero simplemente recuerda que los hábitos son algo que deben estar al servicio de la persona y no al revés.
Me parece genial diseñar una rutina pero que no se convierta en una cárcel.
Al final se trata de diseñar un día a día que nos haga sentir plenos pero sin consumirnos o quemarnos en el proceso. Unos hábitos que sean sostenibles y con los que estemos a gusto.
Pero sobre todo, mando el mensaje de que el ser humano no es una máquina a optimizar. Si no que es un ser con deseo de expresar, experimentar y vivir en definitiva.
Ya que estamos aquí no nos hagamos la vida imposible con rutinas y hábitos imposibles.
Un fuerte abrazo y feliz domingo.